Cada Misión es algo distinto, y algo tarde vengo a escribir de esto, y la verdad lo recuerdo todo como si hubiese sido ayer. Los recuerdos siguen plasmados en mi cabeza como si recién hubiésemos llegado a Santiago.
Para mi era importante, porque quizás es la última a la que vaya, todo depende de la Universidad, pero las ganas están completamente.
Después de mucho pensarlo siempre tuve la tranca de no haber vivido una Misión en su totalidad (Entiéndase como totalidad los 3 ó 4 años) ya que cuando ingresé a los 15 en 2008 era el último año en Ciruelos, del cual rescato tantas cosas, tantas conversaciones, tanto aprendizaje, lágrimas, risas, peleas, hasta el corazón roto que me traje, si.
Recuerdo que ese año iba con más miedo que ganas, pero estaba entusiasmada de todo lo que hablaban mis amigos/as más grandes. Era increíble como les brillaban los ojos recordando. Veía fotos en facebook y sentía la buena onda. Porqu
e eso es increíble, la buena onda y los lazos que se forman estando allí. Claro, las peleas chicas que se forman porque no todos somos iguales y siendo entre 50 y 60 es difícil a veces llevarte bien con todos.. Todos tenemos nuestros días.
Yo era pequeña, tenía mucho miedo y los primeros tres días no había manera de dejar de llorar. Me quería venir a mi casa y no lo soportaba, pero é
l, el ahora sacerdote Rodrigo Valenzuela fue el ángel que me guió. Sin él no hubiese soportado todo eso.
Recuerdo que era el día que íbamos a ir por primera vez a las comunidades, y yo estaba sentada a la entrada de la casona donde nos quedábamos, llorando. Había hecho el aseo de la pieza de las niñas con la Pía y había ordenado mis maletas, que en ese momento eran muchísimas. Era una inexperta total. Y llegó él quizás por qué, si habrá sido destino, si lo habrán mandado, nunca lo sabré. Y me da un abrazo contenedor del que jamás me olvidaré. Con su voz ronca y característica me dice "¿Que te pasa chiquitita?" y yo le respondo "Me quiero ir tío" -Las niñas de la comunidad le decíamos así por cariño- Y él me pregunta que por qué. Y ahí estallé en llanto de nuevo.
El año anterior, en verano de 2008 sufrí tanto en un viaje que fue con mis familiares pero sin mis papás, mi tía me echó de la casa de la playa. Fue un escándalo fuertísimo lo cual costó que no le hablara por al rededor de un año.
Recordaba todo eso, y creía que se repetiría algo parecido. Jamás, aparte de esa vez había salido sola y tan lejos. Conversamos alrededor de media hora y me calmé. Cuando subimos a la micro me fui con una amiga y todo bien. El resto de la misión fue un éxito y crecí tanto como persona. A eso voy con que uno más que a hablar de Dios o la Iglesia misma vas a conversar con la gente, que la mayoría son familiares por comunidad y quizás a veces un desconocido puede ser el perfecto cómplice de escuchar cosas que no tienen el valor de decir a sus mismos parientes, lo cual resulta extraño pero así es. Aprendí a conocer la pobreza, pero también a lo que es ser feliz en un campo en el cual no llega cualquiera, algo tan puro y hermoso como lo es Pichilemu y sus interiores. Me siento realmente afortunada de haber estado allí.
El último día después de almorzar un rico asado nuevamente hecho por Don Pato, el Padre Jorge tenía una actividad planeada. Era dividirse en grupos, uno o dos de cada comunidad y compartir las experiencias, lo que sentíamos, una actividad que extrañé en Misiones 2010. No recuerdo con quién me tocó, parece que con Oliver, a quién venía recién conociendo y ahora se ha convertido en alguien realmente importante para mi.
Yo era alguien nueva, y me hizo hablar. Mis palabras fueron emocionadas, incluso llegué a llorar en algún momento. Cuando llegué era una chiquilla caprichosa, egoísta, solo pensaba en mi y nunca en los demás. No hacía nada, a veces ni siquiera por mi. Y estar ahí cambió completamente mi perspectiva del mundo y de las personas. Aprendí a perdonar que era algo que necesitaba completamente.

Introspección completa. Volvamos al 2012. Una misión diferente. Había faltado un año y me sentía relativamente nueva porque había gente que no conocía de los misioneros. También sería distinto porque me iría a Cardonal de Panilonco y no La Aguada. Pero también debía velar por mi salud y mi nariz sangrona, entender que en La Aguada no había una posta como en Cardonal. Y en fin, me terminé enamorando del lugar, los misioneros y lo más importante, su gente.
Cuando subimos al bus tomé un lugar al medio, no tenía a nadie atrás lo cual me permitió bajar el asiento sin reclamo alguno y se sentó Carlitos conmigo ♡.
El viaje fue largo. Nos fuimos por Rancagua y luego hacia el interior de Pichilemu. Hicimos una parada de unos 15 minutos en una Copec que había en el camino.
Iba insegura, recordando las cosas que vivimos en el 2010 y preparandome para todas las que viviría este 2012.
Casi 5 horas en el bus. Dormí un poco y escuché a Michael Bublé casi todo el camino. Try a little tenderness fue la que más repetí.
El sol pegaba en mi lado y aunque era un poco fuerte, decidí no cerrar la cortina. Los paisajes que vimos eran increíbles.
Cuando llegamos y vi el colegio me dio una sensación de empezar todo de nuevo, bien. Además, iba el chico que en ese momento "me gustaba", lo pongo entre comillas porque después pasaron tantas cosas, que aquí mismo relataré.
Nos recibieron los jóvenes de la comunidad y luego nos ofrecieron un almuerzo bastante contundente, fue increíble.
Después nos acomodamos en las piezas y a mi lado mi compañera, mi amiga, la que me soportó, me cuidó, me contuvo.. La Maca.
Es increíble lo que llegué a encariñarme de esa maldita enana. Se asustó cuando me subió el azúcar, me calmó las veces que me enojé heavy y me seguía en todas mis maldades, pero lo más importante, me acompañaba a fumar.
El primer día no hicimos mucho, ya que veníamos de un viaje largo. Tuvimos tiempo de limpiar, ambientarnos, conversar ya estando ahí. Mi meta era conocer a la gente nueva para mi y darme a conocer a ellos también... Especialmente a Matías, lo cual ahora viéndolo fríamente fue una pérdida de tiempo completa. Pero para que arrepentirme, igual lo pasé bien.
Ese día conocí lo que sería mi escape, LA BODEGA. Un tipo de mediagua que tenía nuestros materiales y demases cosas. Oliver decidió que yo tenía que ser la encargada de ese lugar y con gusto acepté, aunque me llevara más de un dolor de cabeza. Ahí me tiré el dia que me subió el azúcar por la peleita que me tuve que tragar, y de ahí nadie me paró. También carreteabamos ahí, fuera de todo fue bueno a fin de cuentas.
Ese día fue la actividad inicial y adoración al santísimo. Me mandaron a buscar en la tarde para que ensayara una canción y la cantara en ese momento. Cristo está presente en tu corazón, uo, uo, Cristo está presente en tu corazón.. Grita (Cristo!), Más fuerte (Cristo!), Di que lo amas (Lo amo!), Cristo está presente en tu corazón.. Y así. Es una canción super alegre y que ya me sabía por mis miles de años en el coro del colegio. Lo que no sabíamos era que al padre le iba a gustar tanto que la cantábamos en las misas de cada mañana :|.
Después para relajar el ambiente nos entregaron unas hojitas con una actividad: La maleta. ¿Qué traigo a esta misión en mi maleta personal? y ¿Que traigo para la maleta común?
Decidí hablar en la primera. Contesté que traía experiencias pasadas, traía oído para escuchar a quién lo necesitara, mi voz para cantar a Dios cada vez más fuerte y reafirmar mi fe. Siempre se ha dicho que cantar es rezar dos veces. También disposición por llegar a un lugar nuevo para mi. Miedo, porque nunca es malo llevarlo, miedo de no terminar con éxito esta misión y de que mi nariz me jugara una mala pasada, que para mi beneficio no fue así.
Algunos relatos me emocionaron, ya saben, hacer una actividad a la luz de la luna y velas, con un cielo estrellado por completo y con un aire de campo tan fresco es perfecto.
Sin fumarme ni uno de mis cigarros que mi mamá me regaló me fui a acostar. Estaba agotada. Me costó un poquito quedarme dormida pero lo logré.
Al otro día despertamos como a las 7:30. Una de las cosas que amé de estar en Cardonal era que nos podíamos bañar en la tarde, entonces.. CERO RESFRÍO :D.
Ese día me tocó visitar casas con la Eli y el Ponce. No tuvimos mucha suerte. Visitamos como 10 casas más o menos. Entregamos la invitación a la fiesta de reyes y conversamos un ratito con la gente. Bien. Volvimos para almorzar y eso es lo rico de visitar casas.. Siempre hay experiencias nuevas. Todos hablamos y luego descansamos un rato. Ahí otro beneficio de estar en Cardonal; podíamos dormir en nuestras piezas una siesta. En la Aguada no se podía hacer eso, solo tirarse en el piso lo cual igual era algo incómodo.
Luego del descanso me quedé preparando el tema de los jóvenes en la bodega como lo hice durante todos los siguientes días. La planificación decía que eran dos visitas a casas por días para que todos alcanzaran a cubrir todo, pero el sol pegaba fuerte después del descanso entonces decidí ayudar en lo que fuese en esas horas. Aprovechaba de ducharme y la Feñita me lavaba el pelo.. QUE HERMOSO LO DEJABA :| era increíble.
Ese día el tema era explicar la Misión Jóven. Tuvimos que preparar el data show y las lecturas. Salió todo bien!
Como a las 10 llegaba la Aguada y ahí teníamos un ratito para conversar con ellos. Cortito, pero los veíamos.
Al otro día se venía un desafío grande: La Fiesta de Reyes. Nos habíamos preparado en Santiago pero el caos igual no tarda en llegar. Ese día no hubo visita a casas y teníamos que preparar todo: La escenografía, El show, La comida, Los juegos, Los disfraces para nosotros y la pintura para los niños, Las actividades, La obra de teatro, Los regalos. Todos colaboraron.
Me tocó animar con Pancho. Igual estaba tranquila pero no había un guión entonces no siento que haya salido a la perfección. Se puede mejorar para el próximo año.
Después de eso fuimos a comer, relajados, cansados, pero felices de lo realizado. Nos quedó tiempo de sobra y decidimos prepararle algo a los de La Aguada cuando llegaran.
Teníamos el Djembe, unas luces fosforescentes y todas las ganas. Así que las niñas nos acostamos en el suelo como si estuviésemos muertas. Javier tocó el djembé alrededor de nosotras y Pancho se reía como maníaco mientras las luces se prendían y apagaban. Los de la Aguada no sabían que hacer y se quedaron ahí parados. De repente Pancho se queda callado y empieza a sonar Party Rock Anthem de LMFAO y nos parábamos y quedaba la escoba. Resultó demasiado genial.
Ese día veníamos cansados. Ese día me fui a fumar con Elena y Maca afuera del colegio por la parte de atrás. Conversamos y la luna era increíble como se veía.
Después entramos, y en la parte de atrás del colegio hay una cancha que la ocupábamos cuando hacíamos dinámicas con los niños. Solíamos acostarnos a mirar las estrellas y conversar de lo que había sido el día; los cahuines, las tallas, todo.
Ya habían pasado los días y la confianza crecía, en cada oración nocturna algunos lloraban, el sueño abundaba y el cariño también. Ese día fue intenso... Había llegado Lucas.
¿Lucas? Chiquillo que acaba de pasar a III medio y que en Misiones 2009 y 2010 me juraba amor eterno pero para mi no era más que otro amigo. Mi hombre del saco, nada más.
En Misiones 2010 varias veces trató de robarme besos, pero no pasaba más allá de eso. Yo igual lo quiero, como un amigo, claro. Pero este año se revirtió la situación.
Antes de irnos él iba al colegio a no sé que, pero no iba a Misiones. Porque tenía una enfermedad a la piel y no se podía exponer al sol. Y todo bien. No me afectaba mucho ni nada. Y ese día alguien me dice que me andaba buscando. Yo estaba en la bodega terminando un material por lo que me acuerdo y me demoré en salir. Y ahí estaba... Más lindo que nunca, pero diferente.
Lo abracé y me encanta hacerlo, porque es mil metros más alto que yo y tierno a morir, a veces.
Y nos fuimos a sentar donde estaba la cortina de la escenografía de la fiesta de reyes. Conversamos, todo normal, todo bien hasta ese momento. Pero después de algunas cosas me di cuenta que no sería así siempre. Él había cambiado.
Cuando entramos a la oración me acosté en su pecho. Estaba agotada. Y en un momento se me cayeron mis cigarros porque había ido a fumar a la copa de agua con algunos chicos. Él me los recoge y se los guarda para que no me los pillaran y me retaran :). Aun seguíamos siendo cómplices, o al menos eso creía yo. Él tiene dos años menos que yo pero es muchísimo más maduro.
Cuando nos ibamos a acostar yo me fui directo a la pieza a ponerme el pijama. Estaba agotada como siempre que acababa un día productivo. De pronto me mandan a llamar de afuera, era él con su saco, el "hombre saco que le daba siempre el último abrazo a Ioita". Nada había cambiado.
Al otro día me sentí extraña. Cuando llegaron tenía un corazón y él venía con dolor de cabeza. Pésimo, "peleamos". Y nada.
Y llegó EL día.. El día del misionero. Casi al olvido había pasado Matías y eso que era mi amigo secreto. Luego hablaré sobre él, no es mucho claro.
En la mañana y como todos los días tuvimos una misa. Esa fue especial ya que el padre Alfredo tenía un aceite.. Ese que ocupaba el Hermano Andrés cuando curaba a los enfermos.
Los que querían podían ponerse en una fila y el los ungiría. Yo me puse como la mayoría, pero lo diferente fue que cuando llegó mi turno, él se detuvo a decir unas palabras para sus adentros. Fue un poco más largo. Fue realmente especial.
Cuando llegamos me sentí libre. La verdad es que amo la playa de Pichilemu. Es hermosa. Fui a sacar algunas fotos con los chicos y estaba Lucas. Él ya se había metido al agua. Y me dice "Entregale la cámara al Oliver" y se la pasé. Me arrastró prácticamente al océano! No lo solté en ningún minuto jaja.
Tanto él como yo debíamos comprar nuestro regalo del amigo secreto. Él me ayudó con el mío y yo con el de él. Le había tocado el padre Alfredo, así que debíamos ser cuidadosos.
En un puesto encontramos una madera linda con una leyenda. Podías darle un enfoque religioso y me pareció bonito. Él la compró.
Luego fuimos a otro puesto y le compré a Matías un pendón de Universidad de Chile y no sé que. Según mucha gente le iba a encantar.
Mientras estábamos de compras conversábamos. Yo fui directa y le pregunté "Aun me amas?" esperando que la respuesta fuese positiva como todas las veces que lo hacía (En este momento se vienen imágenes de Misiones anteriores y veces en el colegio de él dandome tooodo su amor, me siento pésimo). Y ahí me contó que el año anterior se había enamorado de otra persona, que era realmente especial pero ella no le correspondió y se decepcionó del amor y ya no sentía obviamente lo mismo por mi pero que aun me quería mucho. ¿Debía quedarme tranquila con eso?. Obviamente no quiso decirme quién era esa persona.. Al final igual me terminé enterando.
Caminamos, abrazados aun. Tenía una sensación de que algo que era mío ya no lo era más, y se sentía feo. Y empecé a sentir algo pero no lo quería admitir.. ¿Me estaba empezando a gustar a mí ahora?.. Incluso a mis 18 años me volvía a sentir de 15.
Cuando llegamos con el grupo nos separamos. Yo me senté con Michael a conversar, y él se puso a tocar guitarra con los chicos.
Cuando nos fuimos al colegio me fui con Feñita. Ibamos escuchando música en mi iPod y luego se nos sumó Matías. Me cohibía.
En ese pequeño viaje le conté a Feña mi historia con Rodrigo. Para ella fue algo de cuento, para mi un martirio recordar todas esas cosas hermosas.
Teníamos que preparar el regalo y Matías sospechaba que yo era su amiga secreta. Lo pude notar porque es super poco discreto. Él era de la Aguada y se iba a pasear a la bodega a cada rato. Miraba qué estaba haciendo y Marcela me ayudó a terminar el sobre.
Después salí y dejé el regalo en mi colchón mientras le escribía una especie de tarjeta. Nada inusual ni una declaración de amor, pero expresaba las cosas que sentí, sentía y ahora ya no siento.
Dejé mi regalo en la caja y fuimos al comedor donde sería la velada. Había comida, karaoke, amigos, buen ambiente.
Cuando me tocó decir quién era mi amigo secreto sentí como la sangre subía a mis mejillas y no podía decir nada. No supe como describirlo y al final todos los chicos empezaron a gritar su nombre. Me dio un abrazo, lo aproveché. Siempre va a ser más alto que yo y siempre eso me hace sentir segura o protegida.
No duró mucho y nos mandaron a dormir. Mañana debíamos continuar con nuestro trabajo.
Antes de acostarme me llamó para agradecerme el regalo. Que era de todo su gusto pero que le habían dicho que se lo iban a romper, me pidió que se lo guardara.
Por mi parte le toqué a Rocío. Ella me regaló un cuadro con un collage con mis cantantes favoritos. Era hermoso! Me encantó y mucho más que le haya tocado a ella. Es mi amiga hace muchos años.
Al otro día le tocaba el rosario del alba a la Aguada, por ende debían quedarse en su sede. El día fue normal y cuando llegó la tarde la luna estaba hermosa. Recuerdo haber fumado en la copa de agua con Seba, María Elena, Carla y no sé quién más. Conversaciones, buenas personas.
La oración ese día fue super íntima y eso me gustó. La pieza estaba más desocupada entonces dormimos más cómodas y todo eso.
Al otro día todo fue normal y cuando llegó la Aguada hicimos una oración comunitaria. Salió muy linda. Esa noche debíamos dormir todos juntos porque a la madrugada siguiente era nuestro rosario.
El rosario es una experiencia que no olvidaré jamás. Despertamos a las 5 am y caminamos en ayunas y con todo oscuro hacia la capilla. Yo pensé que no asistiría mucha gente. Nunca había ido a un rosario del alba. Para mi sorpresa la capilla se llenó de gente. Luego tuvimos la misa y nos fuimos al colegio. Nos dejaron dormir y a tal grado era nuestro sueño que ni siquiera sentimos cuando se fueron los de la otra comunidad.
Al otro día nos tocó el vía crucis y caminé 15 km.Fue horrible :(!! Pero salió todo perfecto. Ese día me pasó algo tan extraño.. Cuando íbamos caminando vi a una persona igual a mi tía Lola que falleció el año pasado. Las lágrimas llegaron instantáneamente. No lo pude evitar. Ella me sonreía, y yo veía a mi tía.
Cuando llegamos al colegio mirando las estrellas que eran espectaculares esa noche, solo quería llegar a dormir. No hablar con nadie y quizás soñar con ella, mi tía. Y así fue. Creo en los sueños, y siento que me visitó en ese momento y me llenó de energías.
Ya estábamos llegando al final de este hermoso viaje. Se venía la despedida en la parroquia y el asado en comunidad en la noche.
La misa salió hermosa. No pude evitar llorar. Es increíble como en 10 días logras entrar en la vida de la gente y ellos en la tuya. Es un dar y recibir constante. Es hermosa esa sensación.
El show también salió increíble. Luego el video que había hecho en la mañana ese día y por el cuál pasé hartas rabias. Pero en fin, eso ya da lo mismo.
Cuando terminamos estaba cansada. Así que unos jóvenes de la comunidad se ofrecieron a llevarnos al colegio. No dudamos en aceptar con Maca.
Llegamos al colegio y estaban arreglando las cosas y con Maca fuimos a la bodega por penúltima vez. Se sentía extraño. Aquel lugar que se convirtió en un escape a la realidad. Un rincón donde tirarse a hacer nada. Un gran lugar para estar.
Ya se hacía de noche y el asado estaba listo. Mientras esperaba a mis amigas apareció Lucas por detrás mío y no sé si fui yo o nos dimos un beso. ¿Habrá pasado? Hoy ya me lo cuestiono. jaja. Pero fue raro.
Luego tuve que ser valiente, porque había incentivado a Feña que hablara con Manu y se pidieran perdón mutuamente y fue mi buena acción del día :D. Después me tocaba hablar con Mati... UNA PÉRDIDA DE TIEMPO, pero saqué lo que tenía dentro. Bien.
En resumen fue una hermosa misión, llena de muchas cosas, alegría, llantos, emociones, tristezas y enojos.. Pero fue perfecta. Cada misión es distinta. Todos cambiamos, aumentan nuestras responsabilidades sobre otros y en esta yo me sentí así. Me hice amiga de Feñita y mucho más de Maca. Me sentí como cuando era amiga de Pía con Anayn.
A la vuelta venía muerta. Me compré una coca-cola light y una tritón para el camino y me vine con Feñita. Escuché el cd de Natalino por primera vez y me enamoré de él. No dormí en todo el camino pues nos vinimos por melipilla. Que paisajes más hermosos por Dios. Hermosos.
Cuando llegamos a Santiago quería bajarme, ver a mi mamá. La extrañaba mucho. Pero me puse triste, porque dimensioné lo que se venía.. No volver a ver más a mis amigos. Ellos volverían a verse durante el año... Yo entré a la universidad.
No creo que dimensionen lo mucho que los extraño, pendejos lindos. Son lo mejor que me pasó. Nunca dejaré de repetirlo... TODOS DEBIESEN VIVIR MISIONES.
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